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Chicle biodegradable de la selva tropical maya PDF Imprimir Correo electrónico

El engorroso y costoso problema de limpiar los millones de chicles pegados en el suelo puede estar en vías de solución. Se llama Chicza, proviene de la selva tropical maya, en México, y se ha comenzado a vender en el Reino Unido, con júbilo por parte de las autoridades municipales.

El chicle procedente de este entorno natural no se pega en la ropa ni el pelo y se convierte en polvo cuando pasan seis semanas pegado en los pavimentos, aseguran sus productores, que se definen como una empresa de comercio justo.

El chicle Chicza se presenta con sabores de menta, limón, hierbabuena, naranja, canela y frutas rojas, y el paquete viene a costar 1,5 euros. Mucho más es lo que gastan los ayuntamientos del Reino Unido en limpiar las calles de la ultrapegajosa golosina. Desprender los chicles la calle Oxford de Londres lleva 17 semanas de dedicación intensa; cada operación viene a costar unos tres céntimos de euro.

La gente lo puede consumir "sin temor a problemas digestivos", además "es biodegradable", precisó al explicar que la goma de mascar común es una mezcla de polímeros, solventes, conservantes y saborizantes artificiales, muchos derivados del petróleo.

Chicza